ACCESO AL AGUA, UN ASUNTO DE SEGURIDAD NACIONAL.

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Recientemente se agregó a nuestra Ley Suprema en el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que el derecho al agua potable es fundamental e indispensable para la realización, goce y disfrute de los demás derechos humanos, cuya preservación en cantidad, calidad y sustentabilidad es tarea fundamental tanto del Estado como de la sociedad, pues este derecho es medular para tener un bienestar general en la población, de dicho artículo se desprende también que las políticas hídricas estarán regidas por los principios de igualdad y no discriminación, independientemente de las circunstancias sociales, de género, políticas, económicas o culturales propias de la comunidad en la que se opera.

Diversos Organismos y tratados internacionales ratificados por el estado mexicano comparten simetría con lo anterior, como lo son El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

En este sentido, los principios que sustentan la política hídrica nacional se encuentran establecidos de forma pormenorizada en el artículo 14 Bis 5 de la Ley de Aguas Nacionales regulación especial en la materia, dispositivos que dictaminan obligaciones para el Estado, como el garantizar que el derecho al agua sea seguro, aceptable, accesible y asequible tanto para uso personal como doméstico, estableciéndose como un beneficio colectivo que debe basarse en criterios de solidaridad, cooperación mutua, equidad y en condiciones dignas, resaltando que es tan estratégico para nuestra nación el uso sustentable y eficiente de dicho recurso, que hasta lo ha proclamado de prioridad y de seguridad nacional.

El agua es un bien de dominio público federal, vital, vulnerable y finito, con valor social, económico y ambiental, cuya preservación en cantidad y calidad es tarea fundamental del Estado y la Sociedad, así como prioridad y asunto de seguridad de nuestra Nación ha sido necesario establecer sobre el agua tal distinción, dado que su utilización es estratégica para el desarrollo de nuestra economía al ser necesaria para la producción de prácticamente toda nuestra actividad agropecuaria, pesquero, silvícola entre otros, por lo tanto, forma parte de los procesos de transformación en los procesos industriales y de maquila, siendo también imprescindible para nuestras necesidades básicas como las alimenticias, sanitarias, de salud, también para la protección, conservación de nuestros recursos naturales, especies animales y espacios públicos, inclusive gran parte de la generación de la energía de nuestro país procede de generadoras hidroeléctricas mismas que requieren el agua almacenada en presas ubicadas en zonas estratégicas.

En conclusión los seres humanos somos altamente dependientes al agua, no solo para nuestra alimentación y supervivencia sino también para nuestro crecimiento económico y e hay su característica de bien asociado a nuestra seguridad nacional.

por: Lic. Carlos Ruben Silva Urias  CEO  http://www.derechoenaguas.com

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